Reservar clase
El cuadro de horarios con plazas reales, no el de la pared.
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Un código en la máquina y nadie vuelve a usarla mal.
El vídeo de la técnica, la reserva de clase y los precios, sin pasar por recepción.
En la máquina, en el tablón de clases, en la recepción. Cada uno con su código y sus números.
El cuadro de horarios con plazas reales, no el de la pared.
El vídeo de la técnica, en la máquina y en el momento.
Lo que cuesta cada plan, actualizable sin reimprimir el cartel.
El teléfono ofrece conectarse y recepción deja de dictar la clave.
Al acabar la clase, que es cuando uno está contento consigo mismo.
El reto del mes y la tabla, en una página que cambias cada mes.
Subes las cuotas, cambias el horario de clases o grabas vídeos nuevos, y las pegatinas de las treinta máquinas y el cartel de recepción se quedan viejos.
Y no sabes cuánta gente lo usó, porque no pasa por ningún sitio que pueda contarlo.
El código apunta a QRlify y QRlify apunta a donde tú digas. Cambias el destino cuando quieras y lo impreso sigue valiendo.
Y como cada escaneo pasa por aquí, se puede contar.
Cuántos escaneos y en qué máquina. Con eso se ve qué equipo se usa de verdad y qué rincón del gimnasio no pisa nadie.
El detalle por día y campaña va desde el plan Starter. El conteo de escaneos lo tienes en todos.
Eliges «Empresas y organizaciones» y luego «Gimnasios y deporte». Con eso ya sabemos qué ofrecerte y no tienes que elegir entre dieciocho tipos de código.
Clases, rutinas, membresías, wifi, reseñas o retos. Cada uno llega con su campo ya preparado.
Dos colores y, si tienes plan, tu logo en el centro. También puedes dejarlo en negro sobre blanco: funciona igual.
PNG o SVG, en el tamaño que necesites. A partir de ahí, lo que cambies lo cambias desde el panel.
Un QR lleva a un sitio. Una QCard es una página tuya con varios botones: reservar clase, los precios, el reto del mes, el WhatsApp de recepción y las redes.
Apuntas un solo código a esa página y cambias los botones cuando quieras. El reto de enero sustituye al de diciembre sin tocar una sola pegatina.
Sin tarjeta de crédito. Listo en treinta segundos.