Reservar consulta
Tu agenda, sin la ronda de llamadas y mensajes.
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El formulario, relleno antes de entrar.
Citas, historia previa e indicaciones de seguimiento, sin que nadie dicte nada por teléfono.
En la sala de espera, en la tarjeta de cita, en la receta. Cada uno con su código y sus números.
Tu agenda, sin la ronda de llamadas y mensajes.
La historia y el consentimiento, rellenos antes de sentarse.
Formación, especialidad y colegiación, en una página.
Lo que explicas diez veces al día, en un PDF que pueden releer.
Pauta y dosis, sin depender de que no pierdan el papel.
Contacto directo, con el motivo ya escrito.
Cambias de agenda, de número o de dirección, y las tarjetas repartidas y el cartel de la puerta llevan a donde ya no estás.
Y no sabes cuánta gente lo usó, porque no pasa por ningún sitio que pueda contarlo.
El código apunta a QRlify y QRlify apunta a donde tú digas. Cambias el destino cuando quieras y lo impreso sigue valiendo.
Y como cada escaneo pasa por aquí, se puede contar.
Cuántos escaneos y qué días. Con eso se ve si la tarjeta de cita se usa o si la gente sigue llamando igual.
El detalle por día y campaña va desde el plan Starter. El conteo de escaneos lo tienes en todos.
Eliges «Empresas y organizaciones» y luego «Salud y consultorios». Con eso ya sabemos qué ofrecerte y no tienes que elegir entre dieciocho tipos de código.
Citas, formulario previo, perfil, material, seguimiento o WhatsApp. Cada uno llega con su campo ya preparado.
Dos colores y, si tienes plan, tu logo en el centro. También puedes dejarlo en negro sobre blanco: funciona igual.
PNG o SVG, en el tamaño que necesites. A partir de ahí, lo que cambies lo cambias desde el panel.
Un QR lleva a un sitio. Una QCard es una página tuya con varios botones: reservar, el formulario previo, cómo llegar, tu WhatsApp y el material que sueles entregar.
Apuntas un solo código a esa página y cambias los botones cuando quieras. Un cambio de agenda o de dirección no obliga a reimprimir tarjetas.
Sin tarjeta de crédito. Listo en treinta segundos.