Manual de la máquina
El PDF correcto, sin buscar en la carpeta de la oficina.
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El manual, pegado en la máquina y siempre en la última versión.
Procedimientos, historial y reporte de fallas, sin buscar la carpeta de la oficina.
En la máquina, en el tablero, en la estación de trabajo. Cada uno con su código y sus números.
El PDF correcto, sin buscar en la carpeta de la oficina.
Potencias, tolerancias y repuestos, en el sitio donde hacen falta.
Un formulario con la máquina ya identificada.
Qué se le hizo y cuándo, sin abrir el sistema.
La versión vigente, que es la única que vale.
La lista de verificación del turno, en la propia línea.
Se revisa un procedimiento de seguridad y hay que ir máquina por máquina cambiando etiquetas. Con un código normal, la etiqueta vieja sigue apuntando al documento viejo.
Y no sabes cuánta gente lo usó, porque no pasa por ningún sitio que pueda contarlo.
El código apunta a QRlify y QRlify apunta a donde tú digas. Cambias el destino cuando quieras y lo impreso sigue valiendo.
Y como cada escaneo pasa por aquí, se puede contar.
Cuántas consultas y en qué máquina. Con eso se ve qué equipo da problemas y qué procedimiento nadie consulta porque nadie lo encuentra.
El detalle por día y campaña va desde el plan Starter. El conteo de escaneos lo tienes en todos.
Eliges «Empresas y organizaciones» y luego «Industria y manufactura». Con eso ya sabemos qué ofrecerte y no tienes que elegir entre dieciocho tipos de código.
Manual, ficha técnica, reporte de falla, historial, seguridad o calidad. Cada uno llega con su campo ya preparado.
Dos colores y, si tienes plan, tu logo en el centro. También puedes dejarlo en negro sobre blanco: funciona igual.
PNG o SVG, en el tamaño que necesites. A partir de ahí, lo que cambies lo cambias desde el panel.
Un QR lleva a un sitio. Una QCard es una página tuya con varios botones: el manual, la ficha, el reporte de falla, el historial y el contacto de mantenimiento.
Apuntas un solo código a esa página y cambias los botones cuando quieras. Una etiqueta por máquina y todo lo que haga falta detrás.
Sin tarjeta de crédito. Listo en treinta segundos.